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viernes, 27 de agosto de 2010 hace 16 años
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Incidente

El Clipper Adventurer encalla en Nunavut

El 27 de agosto de 2010 el barco de expedición Clipper Adventurer se quedaba encallado sobre un bajo del golfo de Coronation, en el Ártico canadiense, con 128 pasajeros que acabarían rescatados por un rompehielos sin un solo herido.

De los accidentes de cruceros de expedición en el Ártico, el del Clipper Adventurer es de los que mejor se pueden estudiar, porque Canadá investigó a fondo cómo un barco con viajeros a bordo acabó encima de una roca que no salía en las cartas.

Era un barco pequeño, de 90 metros, construido en 1975 en el astillero yugoslavo de Kraljevica, y aquel verano hacía un crucero de dos semanas fletado por la canadiense Adventure Canada. Había salido el 14 de agosto de Kangerlussuaq (Groenlandia) y tenía que terminar en Kugluktuk. Llevaba 128 pasajeros y 69 tripulantes.

A las 18:32 del 27 de agosto tocó fondo en el golfo de Coronation, en Nunavut. El golpe abrió siete tanques y compartimentos, la tripulación preparó los botes salvavidas y, por suerte, entre los que iban a bordo no hubo ningún herido.

Los pasajeros pasaron dos noches más en el barco, hasta que el día 29 los recogió el rompehielos CCGS Amundsen de la Guardia Costera canadiense para llevarlos a Kugluktuk.

Sacar el barco de allí costó bastante más. No lo reflotaron hasta el 14 de septiembre, casi tres semanas después, y de ahí lo escoltaron a Port Epworth y lo remolcaron a Cambridge Bay.

Al leer el informe de la Junta de Seguridad en el Transporte de Canadá (TSB), lo que más nos ha llamado la atención en la redacción es la velocidad. El Clipper Adventurer iba a 13,9 nudos (unos 26 km/h) por aguas casi sin cartografiar y con el sonar de proa estropeado desde la primavera, que es justo el aparato que sirve para ver el fondo por delante del barco.

La roca tampoco era un secreto, porque la Guardia Costera la había detectado en 2007, aunque no figuraba en las cartas náuticas. El armador intentó cargarle la culpa al Gobierno canadiense con una demanda de 13,5 millones de dólares, y en enero de 2017 un juez federal le dio la vuelta al asunto: culpó al barco por llevar la carta sin actualizar y navegar demasiado rápido en aguas que no conocía, y además lo condenó a pagar 445.361 dólares.

Para quien mira un crucero de expedición por el Ártico, en la redacción creemos que este caso explica algo útil: buena parte de esas aguas sigue mal cartografiada, y eso obliga a navegar despacio aunque el programa de escalas apriete.

Lo que vino después

  1. 2010Encalla en el golfo de Coronation (27 de agosto); pasajeros evacuados el 29 y barco reflotado el 14 de septiembre
  2. 2011El armador demanda al Gobierno de Canadá
  3. 2012Informe de la Junta de Seguridad en el Transporte de Canadá (abril)
  4. 2017Un juez federal rechaza la demanda y culpa al barco (27 de enero)
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