Diario de a bordo:Transatlatico en el Norwegian Epic

Navegación rumbo a St. Thomas .

reporteros a bordo

por Mª Angeles y Vicente




Norwegian Epic
Norwegian Epic

 

Norwegian Epic
Naviera: Norwegian Cruise Line 
Año construcción: 2010
Tonelaje: 153.000 Tn
Pasajeros: 4.200
Tripulación: 1.690
Itinerario: Barcelona, 3 días navegación, Azores, 
5 días navegación, St Thomas, 2 días navegación, 
Miami



Día 6: navegación.

Amanece un día maravilloso, con muchas nubes, pero con un sol estupendo. Hace incluso calor. 27º.
Desayunando, de pronto, una nube inmensa ha cubierto el barco, y en cinco minutos ha caído una tormenta tropical impresionante, con una cantidad de agua espantosa. El mar está perfecto, el barco no se mueve apenas, y al comenzar a llover pensé si eso sería el empiece de otro temporal pero, afortunadamente, en cinco minutos, de nuevo el sol ha llenado todo.

En la pista de jogging ha hecho mucho calor y con los humos y olores que salen a ella, me ha costado terminar la caminata mañanera.Está situada en la cubierta 7, y tiene un problema tremendo de diseño. Ocupa todo el lateral del barco, aunque no en todo su largo. Están colgados los tenders sobre ella, lo que hace que esté prácticamente cerrada, excepto unos grandes ventanales en el centro, en los que hay barandilla y puedes acodarte a mirar el mar. Éste es el único sitio del barco, junto a su zona gemela en estribor, en los que puedes hacerlo. En el resto, puedes ver el mar, pero con mamparas de cristal altas.

Pero el problema al que me refiero no es ese. A esa cubierta van a salir todos las rejillas de cocinas y aire acondicionado, con lo que según vas corriendo te van dando bocanadas de aire caliente, olores de comida, y a veces incluso de humo de gas-oil.
Ni quién lo ha diseñado, ni los jefes de la compañía, han debido de probar lo horrible que resulta el ir corriendo o caminando deprisa y, además, ahogándote con humos y olores, nada agradables. El año pasado, ya puse una nota de reclamación por ello, y me dijeron que era un problema de diseño, con difícil arreglo… Con muy buenas palabras, eso sí, y una invitación de una botella de vino para la cena, por haber tardado en responderme.

En el Atrio había una demostración de cocina italiana, y estuvimos allí, aunque como ya es bastante conocida, no aprendimos nada especial.
La cantidad de actividades a lo largo del día es muy numerosa. Tienes opción de charlas y conferencias de los más variados temas: arte, salud, ejercicios físicos, cocina, piedras preciosas, preparación de próximas escalas, presentación de nuevos barcos y puertos; en fin para todos los gustos. Aunque solamente en inglés, y el mío es tan escaso, que me entero de cosas, pero con muchas lagunas. Pero para quién domine el idioma, se puede pasar muy buenos ratos y de paso, aprender cosas nuevas.

El día sigue cada vez mejor de sol y temperatura. Hemos disfrutado de piscina, jacuzzi y lectura en una hamaca, con lo que la sensación de vacaciones, es verdaderamente agradable. A pesar de los 4200 pasajeros, el tamaño y diseño de la zona de piscinas, es tan grande y acertado, que siempre, hay hamacas vacías. Nunca pensé que pudiera ser así en un día de navegación, con buen tiempo, y en el que todo el mundo esta en esas zonas. Hay tantos sitios con hamacas, y tan amplios, que nunca tienes problema para encontrar tu rincón favorito de lectura, o para tomar el sol.



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Desde el baño de señoras
     

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Nubes

Comida en el buffet.

Por la tarde vamos al gimnasio más pronto de lo habitual, hay un concierto de Pavarotti en el SpaceH2O a las siete de la tarde, y tenemos que correr para llegar a tiempo. Resultó estupendo, aunque el vídeo era bastante antiguo.Cena en el buffet, para intentar hacerla un poco más ligera de lo habitual. Mi estomago ha protestado un poco. Copa en el MALTIS con la actuación de la cantante con la guitarra, que tiene una voz preciosa. Después un rato en el BLISS, la discoteca, en la que había Karaoke. Me sorprendió la cantidad de gente que estaba dispuesta a cantar en público.


Día 7: navegación, celebrando Halloween a bordo.

De nuevo aparece un día maravilloso. Alguna nube, y el mar un poco más revuelto, pero apenas si se mueve el barco. Una temperatura tan buena, que al abrir la terraza por la mañana te da una bofetada de calor increíble. 29º.Todo el barco aparece adornado con globos, dibujos, y colgaduras. En el buffet, además hay varios centros de calabazas de diferentes tamaños y formas, alrededor de una muy grande y redonda, vaciada, y recortados boca y ojos. Muy típicas americanas.

Después de desayunar seguimos explorando el barco, está vez por las zonas deportivas que hay en la cubierta 17, en la que hay una cancha de baloncesto, que dicen tiene las medidas de una reglamentaria. También una cama elástica, y algún aparato más de deporte-entretenimiento. Realmente impresionante las dimensiones.

Nos ponemos el bañador, y a disfrutar del día a la zona de la piscina.
Allí hacen una demostración de esculturas de hielo, que es espectacular, sobre todo por el tamaño de las mismas, de casi un metro de altas.
Hay tres toboganes, verdaderamente altos. Dos, el verde y el morado, en los que se tiran, estirados y sin ningún apoyo, y el grande, que es amarillo, en el que hay que tirarse semi-sentado sobre un flotador enorme.
Me da una envidia tremenda ver a la gente que se tira por el amarillo, y no consigo reunir la suficiente decisión para hacerlo yo. Desde arriba baja con un par de grandes curvas, y va a salir a una zona descubierta que es como un gran embudo, en la que se da varias vueltas por la inercia de la velocidad a la que bajas, hasta entrar por un agujero a otro trozo de tubo cerrado, corto, y ya cuesta bajo, para salir a una parte horizontal y abierta, que es el final, y en el que hay un monitor, para ayudarte si es necesario, ya que el agua que baja a la vez levanta una ola al llegar, que te envuelve y quedas un poco desorientado. Le das el flotador a la primera persona que espera, que sube los tres pisos para tirarse. Al final me he decidido a probar el morado, el más pequeño. Es genial, me he tirado 3 veces, y cada vez mejor; lo malo es que cada cierto espacio, hay una unión con una junta atornillada por fuera, y, por dentro, se va notando según pasas por ellas que te araña un poco. El verde me han dicho que con tantas vueltas y revueltas produce un poco de vértigo.

Hemos comido en el bufett, porque afuera en la piscina hace un bochorno asfixiante, y 29 grados. Lectura en las tumbonas de la piscina. Quién puede imaginarse que ahora, en Madrid, estarán ya con frío, y casi de noche. Gimnasio por la tarde.



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Diluviando a bordo

A las 8, espectáculo en el teatro de Estephen Sorrentino, un imitador sohwman de Las Vegas, bastante bueno, con montones de voces muy bien conseguidas. Canta con buena voz y toca un buen número de instrumentos. La pena es que habla mucho, y si no dominas inglés, te quedas muy a medias. En conjunto, entretenido.

Cenamos en el Manhattan, amenizados por Manhattan Motown Cabaret, un grupo de voces estupendas que nos han hecho la cena aún más agradable. (Tanto en Manhatan como en el Taste, tienen una zona central en la que, a lo largo de las cenas, tocan el grupo Manhattan, o algún cantante con piano).

-Ensalada de rúcula, con manzanas, nueces y queso azul.
-Sopa de buey.
-Bacalao a la plancha sobre risotto y verduras de wok, (El risotto, como otras veces, estaba demasiado fuerte de sabor).
-Canelón de setas y espinacas, con queso y salsa de tomate natural frito.(Un canelón enorme, de una pasta demasiado gruesa, exageradamente cubierto de una loncha de queso, y gratinado. El relleno de espinacas con setas y, también, con queso. Le sobraba tanto queso, sobre todo el de arriba, y el tomate le hacia un plato muy fuerte. A mi no me gustó)
-Sorbete de lima y helado de vainilla.
Ha sido la primera noche que no nos ha gustado la elección que hemos hecho para la cena.

Copa en el Shakers Martini Bar, con el cantante al piano, muy bueno. Canta canciones de los 70-90, mucho Queens, y Elton John. Estuvo algún día turnándose con uno de los que hacen el show de “duelo de pianos” en el Headliners, pero que nos gustó menos.Después fuimos al concurso de disfraces del H20, que estaba decorado terroríficamente, y en dónde estaba medio barco bailando. Había mucha gente disfrazada. Si te apuntabas con los de animación, te maquillaban, te daban un disfraz, y te metían en un grupo para competir. Resultó muy animado.
Es curioso que ya hemos vivido en el Epic dos fiestas muy americanas. El año pasado Día de Acción de Gracias, que fue algo así como una fiesta grande, una Navidad más o menos. Y éste año Hallowen.

Curiosidades del diario de a bordo:

-El Epic tiene 6 líneas de bolos: 3 en el O’Sheehan’s, y 3 en el Bliss Ultra Longe.
-El oceáno Atlántico es el 2º más grande del mundo y cubre aproximadamente 20% de la superficie terrestre.
-La cresta central del Atlántico separa éste océano en dos canales. La parte de Puerto Rico en el Atántico Norte es el canal más profundo con 8.605 metros.


Día 8: ultimo día de navegación

Continúa un tiempo excelente, pero hoy hace menos calor, no hay el bochorno caribeño que había ayer, y la temperatura es más suave, unos 24 grados.
Llevamos ya atrasadas en el reloj 7 horas desde que salimos de Barcelona, tenemos que ir adaptándonos al horario que habrá en Miami cuándo lleguemos.
Seguimos levantándonos pronto, y a pesar de ello, parece que el día no te cunde, que se te pasa sin darte cuenta, aunque hagas un montón de cosas.

Después de desayunar hemos estado de tiendas. Aunque todas son duty free, miro los precios y no me parece que tengan mucha diferencia con los de España. De hecho en la joyería, el año pasado estuvimos mirando relojes Tag Heuer, que, teóricamente tenían un montón de descuentos y nada de tasas y, luego, miramos el precio en el Corte Inglés. Casi igual, incluso algo más bajo.
Lo que si me he dado cuenta es que cambian cada pocos días de ofertas, y las anteriores desaparecen de la vista; debe de ser para que si te gusta algo, lo compres sobre la marcha, para que no te arrepientas. Un par de cosas que vi ayer de ofertas, hoy ya no estaban, y yo que iba a comprarlas…

La mañana ha estado con mucho aire y no apetecía mucho el bañarse, aunque hemos estado mucho tiempo por la piscina. A la 13,30 en el Headliners, hemos visto una película de animación creada por S. Dalí, y por W. Disney, que es una maravilla. Ya la había visto en otro crucero, y no me importaría verla de nuevo. Dura sólo 6 minutos, se llama DESTINO, y es una joya de dibujos y paisajes de Dalí.

Comida en la piscina. Me ha agradado un plato de guarnición para la carne: revuelto de legumbres y verduras estofadas: lentejas, judías blancas pequeñitas, judías rojas y zanahorias. En seco, quedaba muy bueno con la carne. Tarde de lectura en las tumbonas, aunque el aire molesta un poco.



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Despues de la tormenta

Cada día me impresiona más lo que bebe la gente aquí. Desde por la mañana la barra de la piscina está llena, y las demás de los diferentes bares del barco, igual. Casi todo el mundo lleva una copa en la mano, esté en dónde esté. De hecho, cuándo te sirven, te ponen la copa y a su lado una servilleta, para que puedas llevártela en la mano, sin mojarte, o algo así. Da lo mismo que sea un cóctel, una copa de vino, una cerveza, o cualquier otra bebida, casi todos van paseando una en la mano, sea la hora que sea. En total hay 15 Servicios de bar, en los que tomar una copa en el barco.

-Sopa de lentejas amarillas (que era un poco naranja), original, muy buena.
-Tartar de salmón ahumado, con guacamole, pepino, mostaza, y aliño de limón.
-Tilapia a la plancha, con verduras de wok, y salsa de soja.
-Costillas asadas con salsa barbacoa, patata asada con nata. La salsa barbacoa era demasiado abundante y a mi me pareció que era de bote. No me gustó. El camarero me preguntó que tal, y al decirle que regular, ya quería hacer una reclamación para pasarla a los chefs. Pensé que tampoco era para tanto, pero me pareció un nivel alto de exigencia con ellos mismos, que me gustó.
-Manzana asada envuelta en hojaldre, con salsa de vainilla clarita, muy agradable.
-Sorbete de lima.

Nosotros vamos alternando un restaurante y otro cada día, por cambiar; pero además de ellos, el O’Sheehan’s, el Garden café (que es el buffet), y el Spice H20, podrían ser otros sitios para cenar. Y, también, en los 9 restaurantes con cargo. De ellos hemos probado el año pasado, el Tepanyaki y el Moderno (el brasileño). Este año hemos pensado alguna vez en probar el Cagney’s, que es el americano, pero tanta carne no me hace mucha ilusión. En el francés y el italiano no nos apetece pagar un extra, y los demás son asiáticos, que no nos gustan demasiado. A todos ellos se les puede añadir el servicio en la habitación, con un cargo si es de noche; y el pedir pizza las 24 horas, también con cargo.

Copa en el atrio, en dónde había música con Twice as Nice, un dúo de cantantes, que me parecen matrimonio. Él toca teclados, y ella canta. Ambos son negros, y enormes de tamaño. Hacen música melódica y soul. Les hemos escuchado bastantes veces, y siempre han resultado muy entretenidos. No nos quedamos demasiado, ya que mañana hay que madrugar bastante. Llegamos a St. Thomas, 2ª escala del crucero. Estaremos de 8 am. a 5,30 pm. Y queremos desembarcar lo más pronto posible.

Curiosidades del diario de a bordo:
Nuestros pasajeros representan 45 nacionalidades diferentes, y nuestra tripulación 71 diferentes.

Continuará…

Mª Angeles y Vicente

   

   

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reportero a bordo, experiencia en crucero

Mª Ángeles Ruiz y Vicente Cañón

 

Desde siempre viajar ha sido una de las cosas que más nos ha gustado. España la conocemos bastante, y poco a poco vamos ampliando con otros países

Nuestra primera experiencia con los cruceros fue en el 1998, con el buque D. Juan, una pieza ya casi histórica en ése momento, con el encanto de un barco sumamente marinero y adornado con maderas oscuras. Era un crucero por el Mediterráneo, en el mes de noviembre, y durante toda la semana que duró, no hubo un día en que el mar estuviera tranquilo. Las olas eran tan grandes que parecían sobrepasar el barco y, se movía tanto, que era imposible caminar bien ni siquiera agarrado.

A pesar de ello, nos enamoramos de esa forma de viajar y, afortunadamente, seguimos disfrutándola. Ya hemos realizado 13 cruceros.

Y desde que con internet se puede diseñar mejor cada escala, parece que se empiece a vivirlas mucho antes de llegar a ellas.

En barco hemos conocido todo el Mediterráneo; Noruega y Cabo Norte; el Atlántico hasta Casablanca y Agadir, la Patagonia desde Buenos Aires hasta Santiago de Chile; Islas de Grecia y Turquía con un velero de Star Clippers; bastantes islas del Caribe; el Báltico; y últimamente un transatlántico Barcelona-Miami.

Nuestros próximos proyectos son Alaska y Canadá costa Oeste, o Canadá costa Este. Aunque la lista es muy larga, y cada día se van añadiendo nuevas posibilidades.

 

Mª Ángeles Ruiz y Vicente Cañón

viajar en crucero


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