- Crystal Cruises tiene el “mejor servicio del mundo”
- 17 cruceros y 64000 cruceristas este fin de semana en Barcelona
- Colocada la quilla del nuevo barco de P&O Cruises
- Royal Caribbean la naviera mejor valorada
- Día grande del Norwegian Breakaway en Nueva York
- El barco Brilliance of the Seas podría no ser reformado en Navantia
- Los pasajeros del Oasis of the Seas dejarán 4 millones de euros en Barcelona
- La Duquesa de Cambridge será la madrina del Royal Princess
CruiseTour y Crucero Alaska con Holland America Line
Reportero a bordo: CruiseTour y Crucero Alaska con Holland America Line
[divider]
|
por Jesús G.
[divider] La gran experiencia de un cruero por AlaskaNuestro Reporteros a bordo Mª Angeles y Vicente han disfrutado de las verdes tierras de Alaska en un CruiseTour primero y en un crucero posteriormente con la naviera Holland America Line. La propia naviera pone a disposición de los cruceristas diferentes ofertas de excursiones para adentrarse en Alaska previas o posteriores al propio crucero. Y así lo disfrutaron nuestros 2 reporteros. Su viaje transcurrió según el siguiente programa: -CRUISETOUR CON HOLLAND AMERICA: Fairbanks: 2 noches. Denali: 2 noches. Anchorage: 1 noche. Seward: 1 noche. -CRUCERO en el MS Statendam: Itinerario: Seward – Navegación – Glacier Bay – Haines y Skagway – Juneau – Ketchikan – Navegación – Vancouver. -VANCOUVER: 5 noches. |
|
[divider]
Aventuras en Alaska
Volando e iniciando el CruiseTOUR
[divider]
|
MS Statendam |
MS StatendamNaviera: Holland America Line Año construcción: 1993 Tonelaje: 55.819 Tn Pasajeros: 1627 Tripulación: 558 |
[divider]
Día 1: Volando a la lejana Alaska: MADRID-CHICAGO-SEATTLE-FAIRBANKS
MADRID-CHICAGO (9 ½ horas)
Ya estamos en pleno vuelo, llevamos cuatro horas y media en el avión, con lo que la mitad del primer tramo del viaje está superada.
Hemos embarcado con media hora de retraso. El vuelo estaba programado para salir a las 11,55 h. pero ha despegado a las 12,55.
Ha habido suerte esta mañana; a pesar de ser lunes no hemos encontrado atasco, y en poco más de media hora estábamos entrando en el aeropuerto. La cola para facturar las maletas ha sido bastante larga, y no nos ha ido bien con la persona que nos ha tocado para atendernos.
En la agencia de viajes nos dijeron que nuestro equipaje iría hasta Fairbanks, con lo que no tendríamos que preocuparnos de él hasta llegar allí. En el mostrador, esta señora nos ha dicho que era sólo hasta Seattle, y les ha puesto las etiquetas hasta esa ciudad.
Como no nos hemos quedado muy convencidos, hemos ido a Información de Iberia a preguntar.
Nos ha atendido muy bien otra señorita; ha estado haciendo averiguaciones y, efectivamente, era hasta Fairbanks a dónde tenía que haber puesto las etiquetas su compañera. Por teléfono y con el ordenador ha conseguido parar las maletas, que ya estaban casi para embarcar, decir que les cambiaran los códigos y las etiquetas y, en apariencia, solucionar la metedura de pata anterior.
Siempre que ponemos las maletas en la cinta y las veo desaparecer, pienso si volveré a verlas, y aún me cuesta comprender cómo es posible que lleguen casi siempre a su destino con las miles que entran por hora. No quiero pensar que habrá sido de ellas hoy con todo esta movida. Espero que no sea un indicio de mal comienzo.
En el avión, un Boeing 340-600, que se llama Amazonas (lo he leído en un folleto de la bolsa del asiento que tengo delante), vamos en el lado derecho, hacia la mitad, en los asientos 26A y 26 B, totalmente encima del ala. Es de American Airlines, pero operado por Iberia.
Nos han dado de comer a eso de las 2 de la tarde: Ensalada de apio y zanahorias; gnocchi con salsa al pesto (estaban buenos pero les sobraba un poco de grasa); un pastel incomible; pan casi congelado; agua; vino tinto, una tónica y un té con nube de leche.
Como no me cabe todo en la bandeja, he inventado un nuevo cóctel: el Tin Tonic: Un vaso con mucho hielo, rodaja de limón, vino tinto y tónica. Francamente bueno, solo habrá que pulirlo con algún detalle como pimienta rosa, lima en vez de limón…
He tratado de dormir algo después de comer, sólo he podido dormitar media hora y mi sacro está ya dándome gritos de incomodidad. Con todo lo que me queda…
Acaban de traernos un zumo, por aquello de entretenernos un poquito, supongo.
En la pantalla del techo que tengo más cercana alcanzo a ver que estamos empezando a sobrevolar América, y que nos quedan 3 horas 52’.
He tenido ratos de creer que no podía más, pero como no había más remedio…
Hemos aterrizado a la hora prevista en Chicago, con 1h 50’ por delante para hacer el transbordo de avión, y coger el de Seatlle.
Los suelos están forrados de moqueta (como en todos los aeropuertos americanos que conocemos) que hace que las maletas rueden bastante peor que en los de mármol o cerámica. Todo el pasillo por el que vamos está adornado de preciosas vidrieras en las paredes. Vamos tan deprisa que no puedo pararme delante de alguna para mirarla bien y, de paso, enterarme si son verdaderas y rescatadas de iglesias.
Después de unos cuántos pasillos y escaleras más, llegamos al control de inmigración y de pasaportes. Allí, una vez más, nos han fichado. Dedos de mano dcha, pulgar, dedos de mano izqda, pulgar; ya no les quedan más huellas que pedirme. Foto, y pregunta de para qué estás allí y por cuánto tiempo. El policía hablaba bastante bien español. Nos ha explicado que por la mucha inmigración que tienen de Méjico.
Hemos tenido que recoger las maletas de la cinta de equipajes y llevarlas a la sala de al lado para darlas en mano a un operario y decirle a dónde iban; ha mirado las etiquetas y las ha mandado adentro. La fórmula me ha parecido un poco rara, pero…
Miramos el horario y la terminal y vemos que tenemos que ir a otra, a la 3. Hay que coger un tren de enlace entre terminales.
Una vez allí, lo primero pasar el control de policía y del equipaje de mano. Al mirarme el pasaporte casi no me dejan embarcar por poner en el billete mi nombre de otra forma que en el pasaporte. Han llamado al jefe, que después de mirar todo con lupa, ha accedido a que continúe. Descalzos (con los zapatos, los bolsos, relojes y demás en bandejas junto a las maletas de mano para que pasaran el scanner), hemos tenido que pasar por RX y luego me han cacheado a mano. Nos han hecho abrir una maleta para mirar la bolsa de aseo y la máquina de afeitar. No sé qué pensarían que era.
Se habrán quedado tranquilos! Solo les ha faltado hacernos una inspección médica, para cerciorarse de que no llevábamos nada peligroso. Bueno, a una chica detrás de mí le han rociado las manos con un spray y se las han mirado con una luz especial, así que podrían habernos hecho aún más pruebas.
Tras eso, a correr, pues la sala de embarque, la H17, está al final de un eterno pasillo lleno de sugerentes tiendas, que no he podido ni mirar de reojo, ya que no podíamos entretenernos.
Hemos llegado justo cuando ya estaban embarcando.
|
[shadow width="250" align="aligncenter"] ![]() Ruta del viaje |
[shadow width="250" align="aligncenter"] ![]() Crucero Alaska Holland America |
CHICAGO-SEATTLE (4 ½ horas)
Y, aquí estamos, ya llevamos casi dos horas volando, camino de Seattle. Está previsto que tardemos un poco más de cuatro horas en llegar.
Es un avión más bien pequeño y antiguo. Tiene dos filas de 3 asientos, incómodos y estrechos, y está completo.
Vamos en el lado izquierdo, otra vez encima de un ala.
Nos han dado algo de beber, pero todo lo que quieras de comer es de pago. Incluso los auriculares. Para que luego digan de Iberia.
De momento se está moviendo como una batidora, por las turbulencias, supongo.
Espero que podamos dormitar un poco.
SEATTLE-FAIRBANKS (3 h. 15’)
De nuevo, otra vez volando.
Aterrizamos en Seattle sin novedad. Allí nos costó trabajo sacar las tarjetas de embarque. No las habíamos podido sacar en España, no sé por qué, y ya en Seattle en la máquina en que lo hicimos, salieron, pero no eran válidas.
Tuvimos que esperar una buena cola para que alguien de la compañía nos las sacara.
Terminamos por los pasillos agobiados y corriendo, pues hubo momentos en que pensamos que no podríamos coger el avión.
Ya hemos puesto en práctica nuestro escaso inglés más de una vez y, de momento, va funcionando. Claro, que las personas con las que hemos hablado han puesto muy buena voluntad para entendernos.
Después, otra vez, hemos tenido que pasar el control de pasaportes y policía, con el mismo rollo: reconocimiento exhaustivo de foto del pasaporte con tu cara, tarjeta de embarque… Descalzarse, quitarse relojes…, sacar ordenador, poner todo en bandejas y que se te acelere el corazón hasta que las tuyas pasan los escáneres y consigues seguir adelante. Estoy cogiendo complejo de culpable, y empiezo a temer que no me dejen seguir el viaje porque no les parezca algo bien.
Según mi reloj son las 6 de la mañana del día 22, con lo que llevamos casi 24 horas sin acostarnos y, la mayor parte, volando. Así estamos!!
Este avión es mucho más moderno, con asientos más anchos, de piel y mullidos. Una maravilla comparados con los del avión de American Airlines en dónde hemos venido desde Chicago. La compañía es la Alaska Airlines.
Nos han dado de beber, y una bolsa de snacks pero, igualmente, si quieres comer algo, es de pago.
Tardaremos algo más de tres horas en llegar a Fairbanks, que será, por fin, el final de ésta parte del viaje, que creo que va a ser la más dura e incómoda.
Nos estarán esperando de la Holland, y podremos ir al hotel con el que ya estoy soñando.
[divider]
[custom_box]¿Pensando en un Crucero por Alaska?
Comprueba el calendario de cruceros con descuentos, itinerarios y disponibilidad de camarotes. Aprovechate de las ofertas de ultima hora que van apareciendo
[/custom_box]
[divider]
|
Mª Ángeles Ruiz y Vicente Cañón
[dropcap2]D[/dropcap2]esde siempre viajar ha sido una de las cosas que más nos ha gustado. España la conocemos bastante, y poco a poco vamos ampliando con otros países Nuestra primera experiencia con los cruceros fue en el 1998, con el buque D. Juan, una pieza ya casi histórica en ése momento, con el encanto de un barco sumamente marinero y adornado con maderas oscuras. Era un crucero por el Mediterráneo, en el mes de noviembre, y durante toda la semana que duró, no hubo un día en que el mar estuviera tranquilo. Las olas eran tan grandes que parecían sobrepasar el barco y, se movía tanto, que era imposible caminar bien ni siquiera agarrado. A pesar de ello, nos enamoramos de esa forma de viajar y, afortunadamente, seguimos disfrutándola. Ya hemos realizado 14 cruceros. Y desde que con internet se puede diseñar mejor cada escala, parece que se empiece a vivirlas mucho antes de llegar a ellas. En barco hemos conocido todo el Mediterráneo; Noruega y Cabo Norte; el Atlántico hasta Casablanca y Agadir, la Patagonia desde Buenos Aires hasta Santiago de Chile; Islas de Grecia y Turquía con un velero de Star Clippers; bastantes islas del Caribe; el Báltico; y últimamente un transatlántico Barcelona-Miami. Nuestros próximos proyectos son Alaska y Canadá costa Oeste, o Canadá costa Este. Aunque la lista es muy larga, y cada día se van añadiendo nuevas posibilidades. Mª Ángeles Ruiz y Vicente Cañón |
|
[divider]













Pingback: Bitacoras.com