Tipos de viajeros

por Conchi Castañeira

 

Después de escribir el artículo sobre el programa “conexión Samanta” creo que estaba obligada a escribir este. Como ya dije en el susodicho, el poder mediático de la televisión hoy en día es enorme y lo peor de todo es que actualmente parece existir una generación que, debido a toda la telebasura que diariamente ingiere, no es capaz de discernir lo que la pantalla tonta nos quiere vender, de la realidad. Con este fin escribo este artículo, para contar mi experiencia a lo largo de mis seis cruceros en los últimos doce años con respecto a la gente que he ido encontrando en ellos.

A estas alturas de la vida tengo muy claro que nunca me embarcaría en un macro barco durante los meses de verano y por el Mediterráneo. Respeto a quienes lo hacen, eso no tengo ni que decirlo, pero yo no lo haría. Y ¿cuál o cuáles son mis motivos?, muy sencillo. No me gustan los agobios, soy de las que piensan que las vacaciones son eso, vacaciones, relax y tranquilidad, yo las emociones fuertes las vivo durante los recorridos, en las escalas mismas, pero no en la piscina intentando encontrar una tumbona libre, o nadando sin que nadie me salpique el pelo o se tiren en “bomba” encima mío .Conozco el Mediterráneo como la palma de mi mano, lo he recorrido en tres ocasiones de oeste a este y siempre lo he hecho fuera de estos meses, con lo cual he podido disfrutar de lo que yo busco. No es que no me gusten los niños, tengo un sobrino de un mes que me tiene loca, pero para ser del todo sincera, lo que no me gustan son los padres, los que creen que con tal de que sus niños no les molesten, pueden molestar al resto, los que les llaman a gritos ensordecedores y les consienten absolutamente todo, tanto es así que hasta les consienten que te tiren un vaso encima, te saquen la lengua o se líen a patadas con tu silla o tumbona. Eso es lo que no soporto. Tampoco me gusta visitar los sitios saturados de gente, los problemas en los aeropuertos y la familia que viaja unida como quien va a Benidorm a ritmo de “Paquito chocolatero”. Por todos estos motivos evito viajar en verano, porque creo que esto es lo que encuentras en la mayoría de las ocasiones, falta de tranquilidad, pero no solo en crucero, sino en cualquier otro sitio, bien sea circuitos, etc. ,etc. Soy afortunada pues el trabajo no es ningún problema para vacacionar en cualquier otra época del año y por haber podido disfrutar de todos estos sitios en épocas más sosegadas y relajantes.

Por lo tanto, sé que los compañeros de viaje que voy a encontrar, tienen un perfil diferente a los que lo hacen en los meses estivales. También creo que influyen los destinos. Por ejemplo, el año pasado realice un crucero a los Emiratos Árabes durante el mes de marzo. Ya sabía de antemano que muchos españoles no encontraría, y así fue. Estábamos una docena. Algo normal, ya que era una ruta nueva y quizás para muchos en demasía exótica. Perfil de esa gente, clarísimo, parejas ya maduras bastante viajadas y con ganas de destinos nuevos, por supuesto, la mayoría consumados cruceristas y también amantes de la tranquilidad y el sosiego. Nada de lunas de miel y tampoco aniversarios, los únicos españoles en la ceremonia de aniversario de bodas, mi marido y yo.

En mi primer crucero allá por el año 1999, las cosas eran bien diferentes. Este fue por el Mediterráneo tocando Egipto y Tierra Santa, la fecha primeros de abril, semana de Pascua, para ser más exactos. Los cruceros entonces se encarecían bastante más y todavía no había llegado al país la fiebre cruceril de ahora. Por lo tanto la mayoría de españoles, pocos también, eran parejas ya maduras muchas de ellas en viaje de aniversario, personas bastante mayores en peregrinación y también alguna que otra luna de miel, como era mi caso, pero muy poquitas. Las parejas maduras también recuerdo, eran amantes de los viajes y veteranos en esto del crucero, sobre todo las italianas, que eran las que abundaban, pues el barco era el Riviera de Costa Cruceros. A las parejas jóvenes esto nos pareció un sueño, pero difícil de repetir, ya que como he dicho antes, los cruceros eran todavía algo prohibitivo. Quien me lo iba a decir………Pero bueno, sobre esta transformación que ha experimentado este mundo se puede escribir un próximo artículo.

Este año mi destino, como sabéis los que me leéis, han sido los Fiordos Noruegos y el mes, finales de mayo. Aquí las lunas de miel han sido más numerosas, este destino está de moda entre la gente casadera. Españoles muchos, por lo tanto, hemos tenido de todo un poco. Parejas maduras y gente mayor. También alguna familia, pocas, amantes de los viajes en barco, buscando destinos nuevos. Como casi siempre, los novios se estrenaban en este arte de viajar. Y las personas muy mayores lo hacían en grupos de amigos. En cuanto a mis otros viajes por el Mediterráneo, siempre han sido entre los meses de abril y mayo. Lógico también, mucho español, mucha luna de miel y mucho aniversario de bodas. Quizás en este destino es donde es más fácil encontrar gente para la cual es su primera vez en un crucero. Y casi siempre oyes lo mismo, cuando son parejas maduras están casi seguros de que repetirán la experiencia. Tratándose de novios, aunque les encanta a la mayoría, es más difícil. También es aquí donde me he encontrado con gente de Sudamérica, parejas de edad, con muy buena capacidad económica y que escogen siempre esta forma de viajar e ir conociendo así el viejo continente. He tenido la suerte de toparme con gente maravillosa con la que sigo manteniendo el contacto.

 

tipos de viajeros

 

En el crucero que realice por el Nilo, la cosa cambio un poco. Fue en el año 2004 en el mes de septiembre. Estuve navegando por este mágico rio la friolera de 10 días, durante los cuales, solo otras tres personas y nosotros lo hicimos, los demás solo realizaban la subida y nosotros esta y la bajada. Las tres personas que lo hicieron junto a nosotros fueron una madre y sus dos hijas, de nuestra misma edad, amigas desde entonces y consumadas viajeras, amantes del exotismo, de nuevas rutas y por supuesto conocedoras del maravilloso país de Kemi. Los demás, los que realizaban solo los 5 días, en su mayoría fueron, como no, lunas de miel, aunque en este caso quizás tenga que decir de “hiel” pues entre algunos oí frases como esta: “¿nos hemos perdido algo por no ir al sitio ese, como se llama……ummmm?”, querían decir ABU SIMBEL, único e irrepetible. Y después apostillaban “solo había piedras, ¿no?”. Yo, que desde aquí me declaro una enamorada de este país maravilloso que nos ha dejado una cultura única en el mundo, tuve que contenerme para en ese momento, recuerdo estaba desayunando, no hacerme el harakiri con el tenedor que sostenía en mi mano. Está claro que hay destinos que, por mucho que nos duelan a los que todavía disfrutamos aprendiendo y observando las diferentes culturas y sus legados históricos, son moda y solo eso para muchas personas. Una verdadera lástima!

En cuanto a mi destino para la primavera que viene, me considero afortunada pues volveré a Egipto, a Israel y por fin conoceré la fantástica ciudad de Petra, desde aquí me arriesgo a predecir que seremos pocos españoles, la mayoría de edad media, curtidos en viajes y cruceros y sobre todo, deseosos de disfrutar del Mar Rojo y todas las maravillas que nos ofrece. Si no ocurre ningún incidente como este año, os lo contare.

Porque también he encontrado a gente que no tenía ni remota idea de lo que iban a ver, aunque estos los menos. Pero está claro que esto no solo pasa en los cruceros, sino en cualquier otro tipo de viaje. Hoy en día por fortuna, viajar está al alcance de todos y también se está convirtiendo en una moda, y las modas traen este tipo de cosas.

Pero tengo que decir, y con esto acabo, que lo que siempre me he encontrado es gente dispuesta a repetir esta experiencia, gente que se ha enganchado a esta forma de viajar y que ya no la cambian por otra. Porque viajar en crucero es lo que tiene, hoy estas en un puerto y mañana en otro diferente y todo sin mover un dedo, de la manera más cómoda que te puedas imaginar, y sobre todo, para los que como yo, somos viajeros empedernidos y porque no decirlo “culos inquietos”, es la mejor forma de conocer mundo, como diría aquel.

Conchi Castañeira.

     

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